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jueves, 16 de enero de 2014

Problemas comunes en carpintería de aluminio (III): Las ventanas abisagradas

Después de comentaros y explicaros la solución a problemas muy comunes en el día a día de la carpintería de aluminio como son que las hojas de corredera no rueden o que las persianas se rompan, hoy os traemos una nueva situación y sus soluciones generales: LAS VENTANAS ABISAGRADAS


Existen principalmente dos problemas que surgen con el uso y el paso del tiempo en las ventanas abatibles:

Bisagras
Suelen ser las bisagras los elementos que antes se desgastan o vician en estas ventanas, ya que soportan todo el peso de la hoja y el cristal. 

Si se encuentran en mal estado, la apertura y el cierre de la hoja abisagrada no se realiza de una manera adecuada, pues puede ir muy dura, coger holgura, hacer ruido o incluso descolgarse, lo que evidencia que necesita una reparación.

Es importante revisar la lubricación de las bisagras que puede ser el origen de la dificultad de movimientos, se deben aplicar aceites o grasas específicos.
Si fuera necesario, se debe reforzar la sujeción de la bisagra ajustando los tornillos o remaches o incluso como última solución se debería sustituir la bisagra si estuviera  dañada.

Manivelas
También podemos encontrarnos con que la ventana no pueda cerrarse o abrirse correctamente a causa de un problema con su manivela.

Aquí, de nuevo, debemos comprobar que los tornillos fijadores estén convenientemente fuertes para que el mecanismo de cierre sea fácil y suave.

Por otro lado, puede ser que los elementos que accionan la manivela no funcionen correctamente o no encajen en los contracierres. En este caso, se debería reajustar las piezas o si fuera necesario cambiarlas.

Cada 2 años, conviene revisar y ajustar las ventanas abisagradas para, con una mínima inversión, minimizar y/o evitar posibles averías mayores en el futuro.

jueves, 12 de diciembre de 2013

El armario de aluminio, a medida y para cualquier lugar

Si buscamos disponer de un armario, aprovechando al máximo el espacio de las zonas exteriores y adaptado a cualquier rincón, lo mejor es realizarlo en aluminio pues se puede personalizar totalmente.


Destaca en primer lugar por la resistencia del material, ya que soporta las inclemencias del tiempo sin alterarse y nos ofrece un armario para toda la vida en balcones, terrazas, porches, etc.

También es importante saber que se puede realizar a medida y con el diseño deseado, eligiendo color, grosor de los perfiles, tipo de apertura (de corredera o abisagrada), número de baldas o barras interiores y con distintos frontales que se adaptan a la estructura (chapa de aluminio ciega o con ventilación -generalmente mallorquina- e incluso cristal).

Son ideales para proteger calentadores, frigoríficos o lavadoras, al albergarlos en su interior y se adaptan a cualquier forma que presenten los elementos fijos existentes, como zonas abuhardilladas, esquinas, etc.

La mejor opción, más duradera y versátil que los armarios de resina, son los armarios exteriores de aluminio y nosotros te diseñamos y realizamos un armario para tu vivienda, a medida y totalmente personalizado.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Problemas comunes en carpintería de aluminio (II): Persianas rotas

Después de ofrecer hace unas semanas la solución para las hojas de corredera con ruedas que no corren, hoy os traemos un nuevo capítulo de 'Problemas comunes en la carpintería de aluminio': 

LAS PERSIANA ROTAS



En realidad, podemos encontrarnos con dos problemas principales, bien que la persiana enrollable no suba o no baje, o bien que la cinta no permita accionar su mecanismo.

El primero de los casos se evidencia cuando la persiana se queda bajada completamente, recogida totalmente en el cajón o a mitad altura, pero no podemos cambiar su posición pues parece bloqueada, lo que puede resolverse de dos maneras:
  • Comprobando que no haya en las guías laterales elementos que impidan que la persiana se deslice, con lo que habría que limpiar la guía de la persiana y retirar piedras u otros elementos que impidan su funcionamiento. 
  • También el problema puede encontrarse en que las lamas de la persiana no se mantengan perfectamente alineadas con las guías, por lo que habría que ajustarlas de nuevo. Basta con abrir la tapa del cajón donde se recoge la persiana y desenrrollarla y enrollarla manualmente, encauzando las lamas por las guías, hasta lograr que se articule suavemente con ayuda de la cinta.

El segundo caso, el hecho de encontrar una cinta laxa, sin tensión o incluso partida cuenta con dos posibilidades:
  • Puede ser que el recogedor de la cinta, que es donde se produce la tensión que recoge o suelta la persiana haya perdido su fuerza, por lo que bastaría con enrollar correctamente la cinta sobre el mecanismo o si estuviera roto, simplemente habría que cambiarlo y aplicarle la tensión necesaria al enrollar la cinta.
  • Si fuera necesario reemplazar la cinta, se debería abrir la tapa del cajón y soltar las piezas que unen la persiana al eje, después se engancharía la nueva cinta, se colocaría de nuevo la persiana que se recogería de manera manual y se crearía de nuevo la tensión en el recogedor.


Para finalizar, siempre hay que asegurarse de que, tanto la entrada de la cinta a la altura del cajón como a la altura del recogedor (o de la pared en el caso de los recogedores empotrados), sea limpia y suave, pues podría encontrarse aquí el problema del desgaste de la cinta, por el roce en el uso diario.

Aunque a largo plazo, la rotura de cintas y el bloqueo de la persiana indican que esta se está deteriorando y en un plazo relativamente breve de tiempo, tendremos que cambiarla por una nueva. Algo que suele ocurrir principalmente en las persianas de plástico que tras una larga exposición al sol y a las inclemencias meteorológicas se perforan, deforman y curvan provocando el desgaste de lamas, cintas y guías.

Por tanto, siempre se recomienda para la colocación de nuevas persianas, que estas sean de aluminio, con un coste algo más elevado, pero con una vida útil 10 veces mayor y un mantenimiento prácticamente nulo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Problemas comunes en carpintería de aluminio (I): Las hojas de corredera no ruedan

Existen muchas situaciones que se dan de manera habitual en los hogares relacionadas con la carpintería de aluminio, que pueden solucionarse de una manera fácil y económica para conseguir de nuevo y con toda comodidad, los beneficios de este tipo de elementos.

El primero que trataremos es el problema que surge cuando las hojas de las ventanas de corredera ya no corren o lo hacen a golpes, sin la soltura y suavidad del comienzo.


Cada una de las hojas de corredera, cuenta con dos ruedas, ubicadas en los extremos, por ello hay que comprobar que las 4 (número habitual en las ventanas comunes) funcionen adecuadamente:
  1. Lo primero que hay que hacer es sacar las hojas de sus carriles y colocarlas en el suelo de manera que veamos la parte inferior de la hoja. Después, hay que limpiar el interior del perfil de aluminio con el fin de retirar la suciedad que pudiera encontrarse en el interior.
  2. El segundo paso, si no se solucionara la situación, es lubricar las ruedas con un aceite 3 en 1 (3 en uno o similar). 
  3. En el caso de que la rueda no rodara, se ha de cambiar su ubicación. Si existe la posibilidad y hubiera diferentes posiciones de elevación, habría que colocarla lo más alto posible. 
  4. Y en el último caso y por eliminación, si no rodaran, hay que cambiarlas por unas nuevas.

Para cambiar unas ruedas o rodamientos de las hojas correderas hay que sacar los ruedines: 
  • Aflojar los tornillos de los laterales de la hoja de ventana.
  • Quitar la goma o la silicona únicamente en el perfil inferior (con ello aseguraremos que la hoja no se abra) y sacar con cuidado el perfil.
  • Soltar los tronillos prisioneros de las ruedas y extraer con cuidado cada una de ellas.

Las ruedas son las responsables de que una ventana de corredera funcione de manera eficaz, suave y cómoda, por ello es imprescindible que los rodamientos estén en perfecto estado y correcatmente cuidados y mantenidos.