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jueves, 31 de octubre de 2013

Problemas comunes en carpintería de aluminio (I): Las hojas de corredera no ruedan

Existen muchas situaciones que se dan de manera habitual en los hogares relacionadas con la carpintería de aluminio, que pueden solucionarse de una manera fácil y económica para conseguir de nuevo y con toda comodidad, los beneficios de este tipo de elementos.

El primero que trataremos es el problema que surge cuando las hojas de las ventanas de corredera ya no corren o lo hacen a golpes, sin la soltura y suavidad del comienzo.


Cada una de las hojas de corredera, cuenta con dos ruedas, ubicadas en los extremos, por ello hay que comprobar que las 4 (número habitual en las ventanas comunes) funcionen adecuadamente:
  1. Lo primero que hay que hacer es sacar las hojas de sus carriles y colocarlas en el suelo de manera que veamos la parte inferior de la hoja. Después, hay que limpiar el interior del perfil de aluminio con el fin de retirar la suciedad que pudiera encontrarse en el interior.
  2. El segundo paso, si no se solucionara la situación, es lubricar las ruedas con un aceite 3 en 1 (3 en uno o similar). 
  3. En el caso de que la rueda no rodara, se ha de cambiar su ubicación. Si existe la posibilidad y hubiera diferentes posiciones de elevación, habría que colocarla lo más alto posible. 
  4. Y en el último caso y por eliminación, si no rodaran, hay que cambiarlas por unas nuevas.

Para cambiar unas ruedas o rodamientos de las hojas correderas hay que sacar los ruedines: 
  • Aflojar los tornillos de los laterales de la hoja de ventana.
  • Quitar la goma o la silicona únicamente en el perfil inferior (con ello aseguraremos que la hoja no se abra) y sacar con cuidado el perfil.
  • Soltar los tronillos prisioneros de las ruedas y extraer con cuidado cada una de ellas.

Las ruedas son las responsables de que una ventana de corredera funcione de manera eficaz, suave y cómoda, por ello es imprescindible que los rodamientos estén en perfecto estado y correcatmente cuidados y mantenidos.

jueves, 3 de octubre de 2013

El hierro, un material de siempre y para siempre

Existe otro material realmente importante en la construcción, el hierro, del que se tienen indicios de uso cuatro milenios a.C., pero que aún hoy es la opción más económica, resistente y habitual, en muchos tipos de construcciones. 

Se trata del cuarto elemento más abundante en la tierra y representa un 5% de su superficie, entre los metales, sólo el aluminio es más abundante. Su número atómico es el 26, su peso atómico 55.845 y su símbolo atómico Fe, funde a 1538° C y hierve a 2861° C, por lo que posee la propiedad de poder ser forjado y fundido para componer con él innumerables objetos. 


Con él podemos hacer puentes, edificios y estructuras para diversas construcciones, pero en nuestro caso particular nos centraremos en los elementos de cerrajería, los que sirven en una pequeña construcción y que pueden realizarse en hierro:
  • Barandas: Para proteger el acceso y facilitar el uso de una escalera, la mejor solución es la baranda, que en el caso del hierro, permite que tome la forma deseada, adaptándola al recorrido de la escalera y aportándole un añadido en cuanto a estética.
  • Escaleras (rectas, con giros y de caracol): Los peldaños de una escalera, pueden realizarse en este material, se trata de algo muy utilizado en zonas de exterior, para zonas muy reducidas (especialmente las de caracol) o incluso para sustituir a escaleras de hormigón y reducir el peso de la construcción.
  • Balconeras: Permiten una luminosidad y una ventilación mayores que las barandas de obra y pueden resultar elementos muy importantes en la ornamentación de fachadas.
  • Rejas: Generalmente son de tipo fijo y tienen la ventaja de su seguridad y firmeza, pues pueden incluso encastrarse en la obra y conseguir así una resitencia mayor a posibles ataques. 
  • Puertas: Los accesos a edificios, naves, hangares o incluso a una vivienda, se realizan en muchas ocasiones en este material, un elemento muy versátil que permite realizar puertas abisagradas, de corredera, seccionales, abatibles, etc.
  • Cerramientos y vallados: Con el fin de proteger un perímetro e impedir en muchas ocasiones el acceso, la solución más común es la utilización del hierro para cercar la zona y también en la cancela de acceso.
Estos son algunos de los elementos imprescindibles, que realizados en hierro resultan económicos, duraderos y resistentes.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Elegir el mejor cierre para las puertas y ventanas

Según la amplitud de las estancias, las necesidades de cada persona y sobre todo la utilidad de cada puerta o ventana, hacen recomendable uno u otro sistema.

Pero, ¿Qué tipos de cierre existen? ¿Cómo elegir el más adecuado? ¿Cuales son sus ventajas e inconvenientes?





  • Corredera/deslizante: Se trata de la forma de apertura más habitual, cuando las hojas de las ventanas o puertas (generalmente 2, pero en ocasiones hasta 4 ó 5), circula de manera horizontal por raíles o guías y se pueden replegar en un lateral. Este sistema permite la apertura en lugares estrechos (donde no cabría abrir una puerta), pero tiene el inconveniente de perder una parte del espacio de paso. Aunque existe la solución de encastrar las hojas y que estas se escondan en el interior de una pared.


  • Guillotina/corredera vertical: Las hojas se deslizan sobre unas guías, como ocurre con el sistema anterior, pero lo hacen verticalmente. Abren únicamente un 50 % del espacio de la ventana o puerta y a pesar de la seguridad actual, se puede tener como peligroso, por la apariencia de que podría caer en un momento dado.


  • Abisagrada: Este tipo de cierre en el que las puertas se abren a través de un pomo o manivela de manera lateral, permite conseguir ambientes más abiertos, con mayor luminosidad y confort. Aunque la parte negativa es que en ocasiones choquen contra los muebles del lateral, o incluso no puedan abrirse totalmente por algún ti po de impedimento (sofás, lámparas, etc.)


  • Oscilobatiente: Se trata de un complemento que únicamente puede acompañar a los sistemas de hojas abisagradas. Aumenta la versatilidad de este sistema, que además de abrirse totalmente, ofrece una pequeña apertura de la parte de arriba, inclinando la hoja, para poder ventilar, manteniendo la seguridad en el interior.


  • Abatible: Se utiliza el mismo sistema de las oscilobatientes, pero en este caso permite únicamente abrir la hoja de manera vertical, Es muy utilizada en espacios pequeños, al contar con la ventaja y el inconveniente de que únicamente abre hasta que unos retenedores la frenan.


  • Pivotante: Es un sistema de apertura poco común, que consiste en que la puerta/ventana gira vertical u horizontalmente, sobre un eje situado en su centro.

La elección del sistema de cierre debe responder a las necesidades particulares de cada situación, y siempre el buen profesional le asesorará para realizar la mejor y más adecuada opción.